Por: Aylin Paredes
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó su rechazo a la imposición de un arancel del 17.09 por ciento a las exportaciones de jitomate mexicano por parte del Departamento de Comercio de Estados Unidos, calificándola como una medida «injusta». Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria subrayó que, pese al gravamen, México continuará exportando este producto, ya que no existe un sustituto viable en el mercado estadounidense, donde dos de cada tres jitomates consumidos son de origen mexicano.
Sheinbaum señaló que la presión para imponer el arancel proviene principalmente de productores de Florida, quienes han impulsado investigaciones antidumping desde 1996. En respuesta, el gobierno mexicano trabaja en una estrategia integral dentro del Plan México para respaldar a los productores nacionales, especialmente en estados clave como Sinaloa y Sonora. La presidenta adelantó que la próxima semana se anunciarán medidas específicas en coordinación con asociaciones de productores, aunque no detalló su contenido. Además, destacó que el secretario de Agricultura, Julio Berdegué, se reunió este martes con productores para explorar alternativas y mitigar el impacto económico.
Hasta el 1 de agosto, México mantendrá negociaciones con Estados Unidos para revertir el arancel, que pone fin al Acuerdo de Suspensión de la Investigación Antidumping vigente desde hace 28 años. De no alcanzarse un acuerdo, el gobierno mexicano contempla otras acciones, según Sheinbaum. Las secretarías de Economía y Agricultura han coincidido en que el arancel afecta no solo a los productores mexicanos, sino también a los consumidores estadounidenses, quienes enfrentarán un aumento de precios de hasta el 10 por ciento. México, que abastece el 55 por ciento del consumo total de jitomate en Estados Unidos, busca proteger un sector clave que generó exportaciones por dos mil 800 millones de dólares en 2023.
