Estados Unidos impondrá un arancel del 30 por ciento a las importaciones provenientes de México y la Unión Europea a partir del 1 de agosto de 2025, según anunció el presidente Donald Trump mediante cartas publicadas en su plataforma Truth Social. La medida, que reemplaza el arancel de emergencia del 25 por ciento aplicado a productos mexicanos no amparados por el T-MEC, busca presionar a ambos socios comerciales en temas de narcotráfico y desequilibrios comerciales. Trump señaló que México no ha hecho lo suficiente para combatir a los cárteles de drogas, mientras que acusó a la UE de mantener barreras comerciales que afectan la economía estadounidense.
En respuesta, México ha iniciado negociaciones con Estados Unidos a través de una mesa binacional establecida el 11 de julio, donde participaron funcionarios de las secretarías de Economía, Relaciones Exteriores, Hacienda, Seguridad Pública y Energía, junto con representantes estadounidenses. Marcelo Ebrard, secretario de Economía, calificó la medida como “injusta” y destacó que el objetivo principal de estas negociaciones es encontrar alternativas que protejan empleos y empresas en ambos lados de la frontera antes de la fecha límite. México, cuyo 80 por ciento de las exportaciones se dirigen a EE.UU., busca mitigar el impacto económico de esta política proteccionista.
Por su parte, la Unión Europea, a través de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresó su disposición a continuar negociando para evitar disrupciones en las cadenas de suministro transatlánticas. Trump advirtió que cualquier represalia arancelaria de México o la UE incrementaría las tarifas más allá del 30 por ciento. Aunque no está claro si los productos bajo el T-MEC mantendrán exenciones, la Casa Blanca sugirió que los aranceles no se acumularán a los ya existentes para sectores como el automotriz. Estas medidas intensifican la incertidumbre en el comercio global, mientras México y la UE buscan soluciones diplomáticas.

