La presidenta Claudia Sheinbaum resaltó la tradición mexicana de rechazar cualquier invasión a un país que vulnere la Carta de las Naciones Unidas. Subrayó que, incluso ante acusaciones pendientes de comprobación contra Nicolás Maduro, México mantiene su postura histórica de no intervención. Este principio, afirmó, constituye un orgullo nacional y una obligación constitucional.
Sheinbaum explicó que solo el pueblo venezolano decide quién lo gobierna, en apego a la autodeterminación de los pueblos. Destacó que los problemas internos de Venezuela deben resolverse mediante diálogos pacíficos o instancias como la ONU. Además, enumeró otros pilares constitucionales: solución pacífica de controversias, proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza, e igualdad jurídica entre estados, independientemente de su tamaño, población, riqueza o poder militar.
La mandataria incluyó entre estos principios la cooperación internacional para el desarrollo, el respeto a los derechos humanos —incorporado durante el gobierno de Felipe Calderón— y la lucha por la paz mundial. Con estos fundamentos, México sostiene una política exterior definida y basada en valores universales, concluyó.

