La presidenta Claudia Sheinbaum calificó varias protestas de maiceros en carreteras como motivadas por intereses políticos, en lugar de reclamos legítimos. Reiteró la apertura al diálogo con demandas válidas, aunque advirtió sobre líderes vinculados a partidos opositores. El Gobierno elevó el precio de adquisición del grano para mitigar tensiones en el sector agrícola.
Claudia Sheinbaum enfatizó que muchos bloqueos responden a agendas partidistas, según reveló con conocimiento preciso de los involucrados. La mandataria distinguió entre protestas genuinas y aquellas impulsadas por dirigentes afiliados a formaciones políticas específicas. Este posicionamiento surge en medio de negociaciones que buscan estabilizar el mercado del maíz ante fluctuaciones de precios.
El Ejecutivo impulsó un esfuerzo conjunto para elevar el costo del maíz de cuatro mil 200 a más de seis mil pesos por tonelada, mediante intervenciones directas con compradores clave. Empresas como Maseca, Minza y Cargill, grandes procesadoras de harina para tortillas en supermercados, asumieron compromisos adicionales de adquisición. Además, gobiernos estatales de Guanajuato, Michoacán y Jalisco aportaron recursos paralelos al apoyo federal para sostener esta alza en el precio del grano.
