Por: Aylin Paredes
Una investigación de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA) expuso una red de contrabando de mercurio operada desde Querétaro hacia países sudamericanos, bajo el control del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El informe detalla que, entre abril de 2019 y junio de 2025, se traficaron aproximadamente 200 toneladas de este metal tóxico, generando unos 8 mil millones de dólares en oro ilegal, principalmente en Bolivia, Colombia y Perú, donde se usa en minería artesanal.
El CJNG domina cinco minas en la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda, identificadas como Cristo Vive, La Fe, El Mono, La Peña y La Perla. La EIA documentó la presencia de fortificaciones, torres de vigilancia con cámaras y hombres armados en los accesos, evidenciando un control casi industrial. El mercurio, extraído de cinabrio, se camufla como material de construcción para evadir aduanas, según el reporte. Esta actividad ha contaminado suelos y ríos, como el Extoraz, afectando a comunidades locales con niveles de mercurio hasta 150 veces superiores a lo permitido.
Por otro lado, la investigación señala a Juan José Zamorano Dávila como líder de la red, con más de una década traficando mercurio. Su pareja, Atziri Alejandra Pulido Briseño, exsecretaria de Administración de Querétaro (2018-2021) y militante del PAN, estaría al tanto de las operaciones, según la EIA. Las autoridades mexicanas enfrentan el reto de recuperar el control de estas zonas y cumplir con el Convenio de Minamata, que busca mitigar los daños ambientales y a la salud por el uso de mercurio.

