En un contexto de violencia y negación institucional, las madres buscadoras de México continúan su incansable lucha por esclarecer los crímenes que han marcado al país. El colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco alzó la voz el pasado 28 de abril mediante una carta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum, en la que denunciaron la narrativa oficial que desmiente las atrocidades cometidas en el rancho Izaguirre, en Tlajomulco. Según el colectivo, el informe del fiscal general Alejandro Gertz Manero califica de “mentirosas” a las madres que han documentado restos óseos, ropa y testimonios de sobrevivientes en dicho lugar, evidenciando una estrategia para ocultar la verdad.
La resistencia de estas mujeres se enfrenta a un Estado que, según señalan, consiente la existencia de crímenes atroces mientras los niega. En el rancho Izaguirre, las buscadoras hallaron 17 lotes de restos calcinados, clasificados por la Fiscalía en cráneos, fémures y piezas dentales, además de evidencia material que respalda los relatos de sobrevivientes. Sin embargo, la respuesta oficial ha sido deslegitimar sus esfuerzos, como lo demuestra un video difundido por el CJNG en marzo, que refuerza la narrativa de descrédito. Esta situación se agrava con el asesinato de 28 buscadoras, incluyendo a María del Carmen Morales y su hijo Jaime Daniel, del colectivo Guerreros Buscadores, víctimas recientes de la violencia que enfrentan quienes buscan justicia.
Pese a la intimidación, las madres persisten en documentar la verdad, la cual ha trascendido fronteras y llegó al Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU. Un paso hacia la justicia se dio con la detención del alcalde de Teuchitlán, José Asunción Murguía Santiago, implicado en los hechos del rancho Izaguirre. Esta acción representa un avance, aunque insuficiente, en un país donde la colusión entre el Estado y el crimen organizado perpetúa la impunidad. La lucha de las buscadoras, marcada por la valentía y la fidelidad a la verdad, se erige como un ejemplo ético frente a un sistema que impone sumisión mediante la mentira y la violencia.

