Durante la temporada de reproducción 2024-2025, de diciembre a abril, 92 ballenas grises (Eschrichtius robustus) aparecieron varadas en Baja California Sur, según datos de NOAA Fisheries. Este número representa una de las cifras más altas de mortalidad en décadas para esta especie, que migra desde el mar de Bering hasta las lagunas de reproducción mexicanas. La población del Pacífico Norte Oriental se redujo a entre 11 mil 700 y 14 mil 450 ejemplares, la tercera más baja desde 1967.
La disminución de alimento en el Ártico, causada por el derretimiento de hielo marino y cambios en la temperatura del agua, es la principal hipótesis detrás de esta crisis, según expertos del Programa de Investigación y Monitoreo de Mamíferos Marinos (PRIMMA). Además, se reportó una caída del 90 por ciento en la natalidad, con solo 85 crías contabilizadas en lagunas como Ojo de Liebre y San Ignacio. Los avistamientos disminuyeron drásticamente, y muchos ejemplares mostraron condiciones corporales deficientes, con reservas de grasa reducidas.
Francisco Javier Gómez Díaz, director del Museo de la Ballena en La Paz, afirmó que no hay indicios de intervención humana en los varamientos, sugiriendo que muchas ballenas murieron en alta mar y fueron arrastradas por corrientes. Investigadores como Jorge Urbán Ramírez advierten que esta crisis, similar a la de 2019-2020 con 83 y 88 decesos, requiere medidas urgentes. El Congreso de Baja California Sur solicitó a Profepa y Semarnat investigaciones para esclarecer las causas y coordinar acciones con instituciones académicas.

