La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) felicitó a la doctora Annie Pardo Cemo, profesora emérita de la Facultad de Ciencias, por su reconocimiento como la científica número uno en biología molecular en México, según el ranking 2025 de Research.com. La distinción, publicada en la cuarta edición de esta clasificación, posiciona a Pardo Cemo en el lugar mi 163 a nivel mundial, destacando su trayectoria de más de cinco décadas en investigación y docencia.
La UNAM, a través de sus redes sociales, resaltó los 50 años de excelencia académica y científica de Pardo Cemo, quien también es madre de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. La Facultad de Ciencias expresó su orgullo por el logro, subrayando que la doctora ha marcado un hito en la investigación de biología molecular en el país. Research.com evalúa a los científicos según su impacto académico, medido por citas y publicaciones, lo que consolida a Pardo Cemo como una figura clave en su campo.
Annie Pardo Cemo, nacida en Ciudad de México en 1940, ha dedicado su carrera al estudio de enfermedades pulmonares fibrosantes, con un enfoque en los mecanismos celulares y moleculares. Su trabajo pionero sobre el papel de las metaloproteasas de matriz en la fibrosis pulmonar idiopática revolucionó la comprensión de esta enfermedad. En 2001, junto con colaboradores del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, propuso una hipótesis que cambió el paradigma del tratamiento al demostrar que esta fibrosis no deriva de inflamación crónica, sino de daños celulares específicos. Este hallazgo, publicado en Annals of Internal Medicine, acumula miles de citas internacionales.
Con una licenciatura en biología y un doctorado en bioquímica por la UNAM, Pardo Cemo fundó en 1980 el Laboratorio de Investigación en Bioquímica de la Facultad de Ciencias, donde actualmente lidera el área de biopatología pulmonar. A lo largo de su carrera, ha recibido numerosos galardones, incluyendo el Premio Nacional de Ciencias 2022, el Recognition Award for Scientific Achievement de la American Thoracic Society en 2015 —siendo la primera mujer no estadounidense en obtenerlo— y el Premio Universidad Nacional 2018. Además, ha formado generaciones de investigadores y publicado más de 95 artículos en revistas internacionales, con cerca de 25 mil citas, según datos de la UNAM.
La científica, de origen judío sefardí por sus padres búlgaros que migraron a México durante la Segunda Guerra Mundial, enfrentó retos significativos en su trayectoria. En 1968, fue expulsada de su doctorado en el Instituto Politécnico Nacional por participar en el movimiento estudiantil, lo que la llevó a reiniciar sus estudios en la UNAM. También combinó su labor científica con su rol de madre, en una época con escasa presencia femenina en la ciencia. Su perseverancia la consolidó como una líder mundial en patología pulmonar.
