El Estado de México alberga a 37 mil 468 internos en espacios diseñados para 14 mil 481, lo que genera una sobrepoblación de 158.74 por ciento, según datos del Cuaderno Mensual de Información Estadística Penitenciaria.
En centros como Chalco y Zumpango, la densidad quintuplica la capacidad original, mientras Nayarit registra 185.17 por ciento de excedente con tres mil 345 personas recluidas frente a mil 173 plazas disponibles.
Esta situación, impulsada por el aumento nacional de internos a 256 mil 557 en noviembre, deriva principalmente de la prisión preventiva y el estancamiento judicial.
A nivel nacional, la población penitenciaria creció en 21 mil 96 personas en un año, con énfasis en penales estatales.
Expertos atribuyen el hacinamiento a políticas punitivas y falta de infraestructura, condiciones que elevan la densidad hasta cuatro internos por espacio previsto para uno solo.
En consecuencia, el sistema enfrenta alertas rojas en múltiples entidades, aunque el Estado de México concentra casi el 80 por ciento del excedente estatal.
Otras entidades como Durango y Morelos también superan el cien por ciento de sobrepoblación, pero Nayarit destaca con extremos como el penal de Bucerías al 336 por ciento.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos y organismos como Documenta señalan que estas cifras impiden la reinserción social efectiva.
Por ello, el hacinamiento persiste como factor de riesgo en el sistema penitenciario mexicano.
