La cooperativa Faro de Zapotitlán, junto con 20 grupos pesqueros de Los Tuxtlas, establece en 2020 una reserva de 24 hectáreas sobre dos kilómetros de arrecifes en Punta de San Pedro, ante el rechazo comunitario a la propuesta gubernamental de 150 hectáreas por Conanp. Esta zona prohíbe la pesca para resguardar sitios de desove de especies como mero goliat, róbalo blanco y pargo, con apoyo de Sendas AC y la Universidad Veracruzana. El monitoreo inicial registra 18 especies de coral y 47 de peces, mientras se instalan boyas y se crean arrecifes artificiales a 120 metros de profundidad.
Tras dos años, las capturas adyacentes aumentan de 10 a más kilogramos por jornada, con regreso de meros y pargos cerca de la reserva, según datos de Verónica Valadez, bióloga local. El blanqueamiento masivo de 2023, con temperaturas cuatro grados por encima del promedio durante ocho semanas, causa mortalidad en corales cerebro, aunque Porites colonensis muestra recuperación superior al 20 por ciento de cobertura viva. La erosión costera avanza un metro anual, amenaza viviendas a tres metros del mar, y se contrarresta con reforestación de manglares y dunas, monitoreadas por el IPN con drones.
El proyecto incorpora ecoturismo desde 2019, financiado por el Fondo Ambiental Veracruzano, con actividades como buceo y kayak lideradas por Ricardo Antonio Álvarez Hernández de Aventux, pese a la pandemia y la desaparición del fondo. Pescadores como Martín Valerio, presidente de la cooperativa, y Guillermo Ortiz mantienen vigilancia voluntaria con biólogos, en intercambios con Quintana Roo y Baja California. La iniciativa ejemplifica autogestión nahua para conservación marina, alineada con nueve zonas de refugio pesquero nacionales por Conapesca, y promueve educación ambiental en la comunidad asentada desde 1940.
