La fotógrafa mexicana Graciela Iturbide obtuvo el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2025, un reconocimiento que exalta su trayectoria de más de cinco décadas marcada por una mirada innovadora y una profunda sensibilidad artística. El jurado destacó que su obra, caracterizada por imágenes en blanco y negro, combina un enfoque documental con un sentido poético, capturando la vida cotidiana de México y otras culturas con respeto y evocación. La distinción, anunciada el 23 de mayo de 2025 en Oviedo, España, posiciona a Iturbide como la primera artista mexicana en recibir este galardón, uno de los más prestigiosos en el ámbito cultural internacional.
Nacida el 16 de mayo de 1942 en Ciudad de México, Iturbide ha forjado una carrera que trasciende fronteras al retratar la riqueza cultural de comunidades indígenas y la complejidad de la realidad social. Su serie “Juchitán de las mujeres” (1979-1988), realizada en el municipio de Juchitán, Oaxaca, se erige como una de sus obras más emblemáticas. En ella, documentó la vida, tradiciones y fortaleza de las mujeres zapotecas, incluyendo a los muxes, un tercer género ancestral de la cultura zapoteca. Su icónica fotografía “Nuestra Señora de las Iguanas” (1979), que muestra a una mujer con iguanas sobre la cabeza, se ha convertido en un símbolo de la cultura mexicana, conocida como “La Medusa Juchiteca”. El jurado resaltó que sus imágenes “no solo muestran lo que ve, sino también lo que siente”, invitando a los espectadores a mirar más allá de lo visible.
La Fundación Princesa de Asturias, en su acta, subrayó que Iturbide crea un “mundo hipnótico” que oscila entre la crudeza de la realidad social y la magia espontánea del instante. Su trabajo, influenciado por su mentor Manuel Álvarez Bravo, con quien colaboró entre 1970 y 1971, refleja una conexión profunda con la identidad mexicana, desde sus comunidades indígenas hasta sus paisajes y objetos cotidianos cargados de simbolismo. Iturbide, quien inicialmente estudió cine en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM, encontró en la fotografía una herramienta para explorar y documentar culturas, desde los indios Seris del desierto de Sonora hasta comunidades en Cuba, Panamá, India y Madagascar.
El galardón, dotado con 50 mil euros y una escultura de Joan Miró, reconoce a personas o instituciones cuya obra en disciplinas como la fotografía, la música o el cine representa una contribución al patrimonio cultural de la humanidad. Iturbide, de 83 años, expresó su emoción y sorpresa al recibir la noticia mediante una llamada desde España, destacando el talento de otros fotógrafos mexicanos y el valor de este reconocimiento para la fotografía en su país. La propuesta de su candidatura fue presentada por Juan Duarte Cuadrado, embajador de España en México, y seleccionada entre 49 propuestas de 19 nacionalidades.
A lo largo de su carrera, Iturbide ha recibido numerosos reconocimientos, como el Premio Hasselblad (2008), considerado el más prestigioso en fotografía, el Premio W. Eugene Smith (1987) y el Premio Nacional de Ciencias y Artes de México. Su obra ha sido exhibida en instituciones de renombre mundial, incluyendo el Centro Georges Pompidou de París, el Museo de Arte Moderno de San Francisco y la Barbican Art Gallery de Londres. Entre sus publicaciones destacan “Juchitán de las mujeres” (1989), “El baño de Frida Kahlo” (2009) y “Graciela Iturbide: Eyes to Fly with / Ojos para volar” (2006). La ceremonia de entrega, presidida por la princesa Leonor junto a los reyes Felipe VI y Letizia, se llevará a cabo en octubre de 2025 en el Teatro Campoamor de Oviedo.
La secretaria de Cultura de México, Claudia Curiel de Icaza, felicitó a Iturbide, destacando su trayectoria como un testimonio de los pueblos y símbolos mexicanos. Asimismo, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas de la UNAM celebraron el logro, reconociendo su impacto en la fotografía latinoamericana. Iturbide, quien define la fotografía como “un ritual” que implica observar y seleccionar imágenes simbólicas, viajará a Milán antes de la ceremonia para presentar su última exposición, consolidando su legado como una de las grandes cronistas visuales de la humanidad.

