Expertos sindicales afirmaron que el T-MEC no ha elevado los salarios en México ni ha creado una clase media, como prometió el antecesor TLCAN, y que la brecha salarial con Estados Unidos persiste en una proporción de diez a uno. Benjamin Davis, director de asuntos internacionales del United Steelworkers, precisó que las empresas trasladan producción hacia México por costos laborales bajos, equivalentes al diez por ciento de los estadounidenses. El informe «Closing the Gap» de Rethink Trade documentó treinta y siete casos del Mecanismo de Respuesta Rápida contra sitios mexicanos desde julio de 2020, sin cambios significativos en las condiciones obreras.
Wade, representante de United Auto Workers, recalcó que el acuerdo falló en generar demanda para bienes estadounidenses mediante salarios dignos, y que políticas explícitas podrían igualar condiciones en los tres países. El capitán Ángel Domínguez Catzin, del Colegio de Pilotos Aviadores de México, señaló demoras en apelaciones y cuellos de botella judiciales que convierten la justicia en negada, pese a la rapidez del mecanismo. Datos del Departamento de Trabajo de Estados Unidos corroboran compromisos para mejorar salarios en la industria automotriz, aunque el impacto económico general en México resulta bajo según análisis de la Universidad de California en San Diego.
El informe de Rethink Trade recomendó extender periodos de evaluación de quejas, reducir tiempos de respuesta gubernamental y otorgar poderes sancionadores al Centro Federal de Conciliación en México. Sindicatos proponen salarios sectoriales uniformes para tareas idénticas en manufactura, donde obreros mexicanos ganan cuarenta por ciento menos que en China. Fuentes como Phenomenal World destacan un duplicado en el salario mínimo mexicano en seis años, pero expertos insisten en que el T-MEC requiere ajustes para distribuir equitativamente los beneficios comerciales en la revisión programada para 2026.

