Familiares de los 43 normalistas desaparecidos en 2014 irrumpieron en el Campo Militar 1 de Naucalpan con un camión que derribó la puerta principal y provocó un incendio en el vehículo. La acción forma parte de la jornada de protestas por el undécimo aniversario del caso Ayotzinapa, donde demandan al Ejército la entrega inmediata de 800 folios con evidencias clave sobre los hechos en Iguala, Guerrero. Autoridades desplegaron un fuerte operativo de seguridad para contener la manifestación que escaló con lanzamiento de petardos.
Padres y madres de los estudiantes, acompañados por normalistas de diversas regiones del país que llegaron en 28 autobuses, concentraron su mitin frente a la puerta 1 del Campo Militar, en avenida del Conscripto. Melitón Ortega, vocero de las familias, precisó que los folios contienen registros de lo ocurrido antes, durante y después de la agresión contra los jóvenes, y urgió a la institución castrense a no destruir pruebas que obstaculicen la investigación. La protesta, inicialmente programada ante la Fiscalía General de la República, se dirigió hacia las instalaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional para enfatizar la responsabilidad militar en el caso.
Elementos de la Guardia Nacional, el Ejército y la Secretaría de Seguridad Ciudadana resguardaron el perímetro con escudos, cascos, barricadas de alambre de púas y costales, además de dispositivos para pinchar llantas. Tras el derribo de la puerta, encapuchados vandalizaron las bardas con pintas y corearon consignas como «vivos se los llevaron, vivos los queremos», mientras el fuego consumía el camión utilizado en la acción. La manifestación concluyó sin reportes de heridos, aunque generó cortes viales en la zona y mantiene viva la exigencia de justicia integral para las víctimas.

