El Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne) advierte que los precios de la carne registran presiones hacia 2026 por el brote del gusano barrenador del ganado (GBG), los aranceles estadounidenses y la exclusión de proteínas del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic). Desde noviembre de 2024, el cierre de exportaciones de bovinos en pie ha distorsionado el mercado interno, con una pérdida de 1.19 millones de animales y un impacto económico de mil 552 millones de dólares. En paralelo, las inspecciones adicionales en la frontera complican el tránsito de mercancías refrigeradas, pese al trato preferencial bajo el T-MEC.
La inflación de la carne promedia 15.1 por ciento anual tras dos años de descensos gracias al esquema de cero aranceles del Pacic, pero este mecanismo se reemplazará en 2026 por cupos de importación limitados para res y cerdo. Tal cambio podría restringir la disponibilidad de proteína en un contexto de alta demanda, donde el consumo nacional de carne de corte creció 4.2 por ciento este año hasta 11.2 millones de toneladas. Además, la revisión del T-MEC en 2026 genera riesgos en reglas sanitarias y el libre comercio de cárnicos, según expertos del sector.
Macarena Hernández, directora de Comecarne, subraya que la erradicación del GBG podría demorar dos décadas, como en brotes previos, y afectará la actividad primaria y exportadora. Ernesto Salazar, gerente de estudios económicos del consejo, explica que esta enfermedad impulsa el repunte en precios al consumidor, aunque el Pacic contuvo alzas previas. Por ende, un fortalecimiento de políticas antiinflacionarias se vuelve esencial ante la reactivación de tensiones en el mercado cárnico.

