La Fiscalía General de Justicia de Michoacán confirmó el homicidio de Bernardo Bravo Manríquez, presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, cuyo cadáver apareció con signos de violencia y un disparo en el rostro sobre la carretera Apatzingán-Presa del Rosario, en el trayecto hacia Los Tepetates. Agentes periciales acordonaron la zona para recabar evidencias, mientras el gobierno municipal expresó solidaridad con la familia y demandó justicia inmediata ante la escalada de ataques contra productores. Las indagatorias apuntan al crimen organizado como probable responsable, dada la trayectoria de Bravo en la denuncia de extorsiones sistemáticas al sector limonero, que representa el 80 por ciento de la producción estatal.
Bravo dirigía también el Tianguis Limonero local, espacio clave para la comercialización mayorista, y había liderado manifestaciones recientes contra precios por debajo de costos y amenazas de grupos delictivos que exigen cuotas por cosechas. En febrero pasado, alertó sobre intimidaciones que obligaron a cerrar oficinas del tianguis, lo que derivó en detenciones de extorsionadores vinculados a células como Los Blancos de Troya. Su activismo incluyó exigencias a autoridades federales, estatales y municipales por protección a la cadena productiva, créditos preferenciales y sanciones al «coyotaje» en exportaciones hacia Estados Unidos. El diputado local Octavio Ocampo condenó el acto y resaltó el compromiso de Bravo con el desarrollo rural en Tierra Caliente.
La muerte de Bravo se suma a una serie de agresiones contra agricultores en Michoacán, donde la inseguridad ha forzado cierres temporales de mercados y protestas con vertido de toneladas de fruta en vías públicas. El fiscal estatal Carlos Torres Piña detalló en entrevista que se despliegan operativos para identificar a los perpetradores, aunque no se descarta represalia por sus últimas publicaciones en redes sociales sobre la crisis de seguridad en Apatzingán, Buenavista y Tepalcatepec. Organizaciones citricultoras convocaron a concentraciones pacíficas para exigir medidas concretas, como vigilancia reforzada en huertos y puntos de venta, en un contexto de tensiones por disputas territoriales entre carteles.

