Por Félix Villalobos
Carlos Iván Jacinto Sebastián hizo historia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) al convertirse en el primer egresado ciego de la licenciatura en órgano. Su titulación, lograda con mención honorífica en la Facultad de Música, representa el resultado de años de disciplina y una conexión profunda con el instrumento, que descubrió tras la pérdida progresiva de su vista. El órgano, según Jacinto, le permitió una libertad expresiva única al combinar el uso de manos y pies.
La pasión de Jacinto por la música nació en la infancia, cuando un teclado de juguete se convirtió en su refugio ante los retos visuales. Al descubrir el órgano, encontró mayores posibilidades sonoras, lo que lo llevó a dedicar horas de práctica para dominar un instrumento que compara con un deporte de alto rendimiento por su exigencia física y técnica. Su logro destaca no solo su talento, sino también el acompañamiento académico que recibió en la UNAM.
Jacinto aboga por una sociedad más inclusiva, donde las personas con discapacidad puedan integrarse plenamente. Afirma que las barreras sociales, no las individuales, limitan la participación de este sector. Con planes de componer música, su historia inspira y subraya la importancia de la empatía y el acceso equitativo a la educación y las oportunidades.

