En grupos de Facebook de Progreso, Yucatán, vendedores disfrazan ofertas de caracol rosado, especie en veda permanente desde 1988, mediante el código «jícama». Esta práctica expone la persistencia de la pesca ilegal pese a los controles en áreas protegidas como el Parque Nacional Arrecife Alacranes. Autoridades detectan envíos ocultos y decomisan cargamentos que amenazan ecosistemas marinos clave.
La palabra «jícama», que alude a un tubérculo común, oculta publicaciones con fotos de carne congelada, ceviches y aguachiles preparados con el molusco Aliger gigas. Usuarios ofrecen porciones de 800 gramos a 170 pesos o un kilo a 230 pesos, según identifican analistas en seis perfiles activos. Estas transacciones directas desde pescadores ignoran la prohibición federal por sobreexplotación en el Golfo de México.
Profepa registra cuatro multas impagas en la última década por capturas en el parque, mientras Conanp incrementa guardaparques a once tras alianzas con Yucatán en 2024. Semar y Conapesca decomisaron 132 kilogramos en mayo de 2025, ocultos en dobles fondos de embarcaciones rápidas. Entre 2014 y 2023, México exportó 477 conchas y tres toneladas de carne, sin claridad sobre su origen legal.
