La presidenta Claudia Sheinbaum expuso que, desde el último periodo de José López Portillo y durante todo el ciclo neoliberal, el salario mínimo perdió capacidad de compra hasta alcanzar niveles críticos de pobreza. Paralelamente, la venta de empresas públicas concentró la riqueza en unas cuantas familias, mientras el ingreso de las mayorías se redujo año con año.
A partir de 2018, con la llegada de la Cuarta Transformación, el modelo económico cambió hacia uno humanista que prioriza el aumento sostenido del salario, la generación masiva de empleos y la inversión pública y privada. Este viraje, combinado con programas de bienestar, elevó el poder adquisitivo y redujo la desigualdad.
Sheinbaum subrayó que la distribución de la riqueza mediante salarios dignos, junto con derechos ampliados a educación, salud y vivienda, representa la esencia del humanismo mexicano que su gobierno defiende.

