La Cámara de Senadores consolidó un paso decisivo para la identidad agroindustrial del país al aprobar, con una mayoría de 91 votos, el decreto que establece el 24 de julio como el «Día Nacional del Tequila». Esta resolución, que ahora aguarda la promulgación del Ejecutivo Federal, no solo otorga una fecha fija en el calendario cívico para exaltar a la bebida más emblemática de México, sino que abroga el decreto anterior de 2018 que situaba la celebración el tercer sábado de marzo. La medida busca alinear la efeméride nacional con el reconocimiento internacional de este destilado, el cual se ha posicionado como un pilar de la cultura y la economía mexicana en más de 120 países.
Durante la sesión, las comisiones dictaminadoras subrayaron que el tequila representa el segundo producto agroindustrial más relevante de la nación, superado únicamente por la cerveza. Con el 80% de su producción destinado a la exportación y un valor de mercado que alcanza los 12 mil millones de dólares, esta industria es el sustento de más de 100 mil familias. No obstante, el respaldo legislativo llegó acompañado de advertencias sobre los retos actuales del sector, especialmente respecto a la sobreproducción de agave que ha impactado los precios de mercado, subrayando la necesidad de que esta nueva conmemoración sirva también como una plataforma para fortalecer las políticas de protección a los productores frente a la volatilidad económica.
Finalmente, el debate parlamentario destacó la importancia de integrar esta declaratoria en un marco de respeto a otras bebidas espirituosas con denominación de origen, como el mezcal y la bacanora. Los legisladores coincidieron en que el objetivo de institucionalizar esta fecha es fomentar la reflexión y el prestigio de una industria que dota de identidad a regiones enteras del país. Al formalizar el 24 de julio, el Estado mexicano pretende potenciar la cadena de valor que une la tierra con la comercialización global, garantizando que el reconocimiento internacional se traduzca en estabilidad laboral y bienestar para las comunidades productoras que mantienen viva esta tradición milenaria.

