La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó las intenciones de los manifestantes encapuchados que actuaron con violencia durante la marcha del 2 de octubre, al considerar que buscaban un enfrentamiento con la policía para equiparar al gobierno actual con el de 1968. Enfatizó que tales grupos pretendían generar una respuesta represiva que permitiera acusar al Ejecutivo de represión, en una ciudad que define como de plena libertad.
La mandataria expresó su apoyo a los policías heridos, a quienes elogió por su contención frente a las provocaciones, y rechazó cualquier forma de manifestación violenta. Destacó que los encapuchados buscaban replicar el escenario del 2 de octubre de 1968, con el fin de criticar al gobierno de la Cuarta Transformación. Subrayó la valentía de las fuerzas del orden, que evitaron escalar el conflicto pese a las agresiones recibidas.
Sheinbaum vinculó estos actos a una publicación ofensiva de Claudio X. González, a quien se refirió de manera indirecta como «Junior Tóxico», y la calificó como parte de las provocaciones. Insistió en que tales acciones no benefician a nadie y cuestionó a quién sirven realmente, en un contexto de libertades absolutas. Reafirmó que el gobierno actual difiere del régimen de 1968, al priorizar la contención sobre la represión.
La presidenta analizó los eventos como un intento deliberado de generar confrontación, con el objetivo de desacreditar la administración federal mediante comparaciones históricas. Mencionó que la ciudad ofrece plenas libertades, lo que hace innecesarias las acciones violentas de grupos cubiertos. Concluyó que estas manifestaciones buscan solo la provocación, sin un propósito constructivo claro.

