En un acto de extrema violencia, Yuri Cristell, una mujer de 31 años dedicada a la confección de uniformes, fue brutalmente asesinada por su pareja en su domicilio ubicado en la colonia Infonavit Rosario, Tuxtla Gutiérrez.
La Fiscalía General del Estado confirmó que, tras una discusión, la víctima fue golpeada, rociada con gasolina y quemada, lo que resultó en su muerte. Familiares encontraron el cuerpo el pasado martes, en un caso que ha conmocionado a la comunidad chiapaneca. Este feminicidio, el número 16 en Chiapas en 2025 y el tercero en junio, reaviva el clamor por justicia y medidas efectivas contra la violencia de género.
La colectiva feminista 50 más 1 condenó el crimen, calificándolo como una muestra de la “grave crisis de violencia machista” en la entidad. Según la organización, el caso de Yuri Cristell no es aislado, sino parte de una alarmante ola de feminicidios que reflejan la saña y el terror característicos de estos delitos.
En este contexto, Chiapas, que cuenta con Alerta por Violencia de Género, se posiciona como el quinto estado con más feminicidios a nivel nacional en lo que va del año. Miriam Nájera, abogada feminista, señaló que la pobreza laboral, que afecta al 62.2 por ciento de la población según Coneval (2024), agrava los factores que perpetúan la violencia contra mujeres, niñas y adolescentes.
En respuesta a esta crisis, el Congreso de Chiapas aprobó recientemente una reforma al Código Penal con enfoque de género, impulsada por el magistrado Juan Carlos Moreno Guillén.
La reforma endurece las penas por feminicidio, estableciendo de 55 a 100 años de prisión, declara este delito imprescriptible y contempla agravantes específicas, como en casos de mujeres embarazadas. Además, garantiza la reparación integral del daño, incluyendo pensiones alimenticias para dependientes, y prohíbe indultos en delitos relacionados con ataques con ácido o sustancias corrosivas.
Estas medidas buscan fortalecer la justicia, aunque colectivos insisten en la urgencia de políticas preventivas integrales para erradicar la violencia de raíz.

