La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó como “injusta”, “sin sustento legal” e “insostenible” la decisión del gobierno de Estados Unidos de incrementar de 25 a 50 por ciento los aranceles a las importaciones de acero y aluminio, medida que entró en vigor este martes. Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria anunció que México evalúa medidas para proteger la industria y los empleos nacionales si no se logra un acuerdo con la administración de Donald Trump. La reunión con las cámaras del acero y aluminio, programada para este miércoles a las 11:30 horas, y las negociaciones del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, con funcionarios estadounidenses el viernes, serán clave para definir la respuesta mexicana.
Sheinbaum argumentó que el aumento arancelario carece de justificación, ya que México importa más acero y aluminio de Estados Unidos de lo que exporta, lo que resulta en un superávit comercial para el país norteamericano de seis mil 897 millones de dólares, según datos del secretario Ebrard. En 2024, las exportaciones mexicanas de estos materiales a Estados Unidos alcanzaron 16 mil 78 millones de dólares, representando el 2.13 por ciento del total de exportaciones del país. La presidenta destacó que la medida, aplicada a todos los países excepto Reino Unido, que mantiene un arancel del 25 por ciento, contraviene el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que promueve el libre comercio. Además, cuestionó el argumento de seguridad nacional esgrimido por Estados Unidos, citando declaraciones de la Casa Blanca que reconocen una buena colaboración bilateral, incluyendo temas de seguridad.
La mandataria subrayó el impacto económico del arancel, que afecta sectores clave como la industria automotriz, de autopartes, construcción y electrodomésticos, según la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex). El alza al 50 por ciento agrava los problemas ya generados por el arancel previo del 25 por ciento, que México mitigó reduciendo importaciones de otras regiones. Sheinbaum aclaró que las posibles medidas mexicanas no buscan retaliación, sino proteger empleos y la industria nacional. “No es un ojo por ojo, sino de protección de nuestra industria y nuestros empleos”, afirmó.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se reunirá con el secretario de Comercio y el de Tratados Comerciales de Estados Unidos para buscar una solución negociada. Si no hay avances, México anunciará medidas la próxima semana. Ildefonso Guajardo, exsecretario de Economía y negociador del T-MEC, advirtió a CNN que imponer aranceles recíprocos podría encarecer las cadenas productivas mexicanas, afectando la competitividad, especialmente en la industria automotriz. Por ello, sugirió explorar respuestas arancelarias en productos que no comprometan la economía nacional.
La industria mexicana del acero, que produce 20 millones de toneladas anuales pero consume 28 millones, depende de importaciones, principalmente de Estados Unidos (32.5 por ciento), Corea del Sur (15.5 por ciento) y China (11 por ciento). El aumento arancelario podría elevar costos en sectores estratégicos, ralentizando proyectos de infraestructura y afectando la competitividad regional, según Coparmex. México espera que las negociaciones con Estados Unidos, lideradas por Ebrard, logren exenciones o ajustes para mitigar el impacto económico.

