La Cámara de Diputados aprobó con 343 votos a favor y 122 en contra el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2025-2030, presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum el 28 de febrero. El documento, respaldado por Morena, PT y PVEM, establece los objetivos, estrategias y prioridades del gobierno para el sexenio, con énfasis en gobernanza, bienestar, economía moral y desarrollo sustentable. La oposición, conformada por PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, rechazó el plan al calificarlo de propaganda sin sustento técnico ni presupuestal.
El PND estructura sus metas en cuatro ejes: gobernanza con justicia, desarrollo con bienestar, economía moral con empleo digno y desarrollo sustentable. Entre sus objetivos destaca posicionar a México como la décima economía mundial, elevar la inversión al 28% del PIB para 2030, garantizar acceso universal a salud y educación, y reducir desigualdades económicas. También incluye ejes transversales como igualdad de género, innovación tecnológica y derechos de comunidades indígenas y afromexicanas.
Durante el debate, legisladores oficialistas defendieron el plan como una continuidad de la llamada Cuarta Transformación, con políticas enfocadas en sectores vulnerables. Carol Antonio Altamirano, de Morena, destacó resultados concretos de programas sociales previos. En contraste, Pablo Vázquez Ahued, de Movimiento Ciudadano, señaló incongruencias, como recortes en salud, seguridad e infraestructura en el Presupuesto de Egresos 2025, que limitarían las metas propuestas. Víctor Samuel Palma, del PRI, acusó al documento de carecer de autocrítica y promover un presidencialismo autoritario. Laura Márquez, del PAN, lo describió como un “panfleto propagandístico” sin rigor técnico.
El plan, turnado al Ejecutivo para su publicación en el Diario Oficial de la Federación, se elaboró tras foros ciudadanos realizados entre enero y febrero, con participación de diversos sectores. La Secretaría de Hacienda subrayó que busca un desarrollo inclusivo, aunque la oposición insistió en la falta de claridad en su financiamiento. El documento regirá las políticas públicas hasta el fin del sexenio de Sheinbaum.
