México enfrenta una crisis hídrica severa: 113 de las 210 presas que concentran más del 90 por ciento del agua almacenable en el país cerraron la temporada de lluvias de 2024 con niveles inferiores al promedio de los últimos 30 años. La región noroeste, que abastece a ciudades como Hermosillo, Ciudad Obregón y Navojoa, sufre las peores consecuencias, según un análisis de Catálisis, unidad tecnológica de Quinto Elemento Lab, basado en datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) desde 1991. En Sonora, la presa Plutarco Elías Calles (El Novillo), que alimenta el lago Oviachic, alcanzó en abril pasado un nivel tan crítico que la diócesis local organizó una misa para pedir lluvias.
El estudio revela que, desde 2010, 11 de las 13 regiones hidrológicas del país reportan menos agua almacenada. Las zonas Frontera Sur y Noroeste, en particular, terminaron la temporada de lluvias con todas sus presas monitoreadas por debajo de su promedio histórico. Expertos atribuyen la escasez a una combinación de factores: el cambio climático, que reduce las precipitaciones, y una distribución inequitativa del recurso. Rolando Díaz Caravantes, investigador de El Colegio de Sonora, señala que más del 50 por ciento del agua en Hermosillo se pierde por fugas y fallos en la medición. Por su parte, Ariel Monge Martínez, director de la Comisión del Agua de Sonora, argumenta que la falta de infraestructura, como la presa El Molinito, que permanece vacía para prevenir inundaciones, agrava el problema. En 15 años, este embalse ha desperdiciado más de 746 millones de metros cúbicos de agua.
El Plan Nacional Hídrico, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, propone nueve proyectos para mejorar la captación y distribución de agua, pero su ejecución tomará al menos tres años. Francisco Peña de Paz, del Colegio de San Luis Potosí, advierte que construir más presas no resolverá la crisis si persiste la prioridad de abastecer a industrias sobre la población y la agricultura no agroindustrial. Datos adicionales de Conagua indican que, en enero de 2025, el almacenamiento nacional de las 210 presas era de 77 mil 350 millones de metros cúbicos, un déficit de 3,368 millones respecto al promedio histórico. En estados como Chihuahua, Coahuila y Nuevo León, algunas presas operan a menos del 20 por ciento de su capacidad, según reportes recientes.
La situación refleja un desafío estructural. Mientras el cambio climático intensifica la sequía, la sobreexplotación de acuíferos y la falta de mantenimiento en redes hídricas complican el acceso al agua. En regiones como el Valle de México, el sistema Cutzamala, que abastece a millones, opera a niveles históricamente bajos, lo que ha llevado a medidas como perforación de pozos y restricciones en el suministro.
