La inflación en México tomó un impulso inesperado en la primera quincena de abril, al situarse en 3.96 por ciento a tasa interanual, superando el 3.93 por ciento registrado en la segunda mitad de marzo, según datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Aunque permanece dentro del rango objetivo del Banco de México (Banxico), que busca mantenerla en 3 por ciento con un margen de un punto porcentual, el alza superó las expectativas de analistas, quienes pronosticaban una moderación a 3.89 por ciento, de acuerdo con un sondeo de Reuters.
Por su parte, la inflación subyacente, que excluye productos de alta volatilidad y ofrece una visión más clara de la tendencia de los precios, avanzó a 3.90 por ciento desde el 3.72 por ciento de la quincena previa. Durante los primeros 15 días de abril, los precios al consumidor crecieron 0.12 por ciento, mientras que el índice subyacente mostró un incremento de 0.34 por ciento. Este comportamiento refuerza la cautela de los especialistas, quienes consideran que Banxico podría mantener su estrategia de recortes graduales a la tasa de interés, actualmente en 9 por ciento, en su próxima reunión del 15 de mayo.
A pesar de las presiones inflacionarias, el contexto económico apunta a un entorno de relajación monetaria. La reciente reducción de 50 puntos base en la tasa de interés, la segunda consecutiva de esta magnitud, responde a un panorama de debilitamiento económico. Analistas como Jason Tuvey, de Capital Economics, anticipan un nuevo recorte hasta el 8.50 por ciento en mayo, influido por las débiles perspectivas económicas, incluidas las tensiones comerciales globales y una proyección del Fondo Monetario Internacional que estima una contracción del PIB mexicano de 0.3 por ciento para 2025. Así, Banxico enfrenta el desafío de equilibrar el control inflacionario con el impulso a una economía en ralentización.
