El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que reducirá los aranceles impuestos a la industria automotriz, incluyendo vehículos y autopartes importados, tras semanas de presión de fabricantes como General Motors, Ford y Toyota. La decisión, reportada por The Wall Street Journal y The New York Times, responde a temores sobre alzas de precios, inflación y pérdida de empleos en la región de Norteamérica. La Casa Blanca confirmó que la medida alivia gravámenes sobre componentes extranjeros en autos fabricados en EU y evita la acumulación de tarifas adicionales en vehículos importados.
La política arancelaria de Trump, iniciada en enero de 2025, impuso un 25 por ciento a importaciones de autos y autopartes desde México y Canadá, y un 10 por ciento a China, bajo el argumento de proteger la industria estadounidense y combatir el narcotráfico. México, que exportó 3.6 millones de vehículos a EU en 2024, enfrentó riesgos de sobrecostos de entre tres mil y cinco mil dólares por unidad, según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA). Analistas estimaron que los aranceles podrían elevar la inflación en EU hasta 4 puntos porcentuales y reducir el PIB estadounidense en 0.5 por ciento para 2027, perjudicando a consumidores y empresas.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, negoció con Trump una pausa temporal en marzo, logrando que los gravámenes del 25 por ciento se aplicaran solo al contenido no estadounidense de los vehículos, conforme al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La integración regional, con autopartes que cruzan fronteras hasta ocho veces antes de ensamblarse, complicó la aplicación de tarifas sin dañar la competitividad de EU. Fabricantes como Nissan y Honda, con plantas en México, advirtieron sobre ajustes en cadenas de suministro y posibles traslados de producción a EU.
La reducción de aranceles, que entrará en vigor tras el anuncio oficial, busca dar tiempo a las automotrices para reconfigurar sus operaciones. Ford ofreció descuentos en EU para mantener ventas, mientras Toyota y Volkswagen ajustaron costos en México. La Unión Europea, afectada por medidas similares, presiona por exenciones. Economistas advierten que, aunque la suavización mitiga impactos, persiste la incertidumbre ante futuras políticas comerciales de Trump.


