El inari sámi, una de las lenguas indígenas más amenazadas de Europa, vive hoy un proceso de revitalización inesperado gracias al trabajo constante de su comunidad. Durante décadas, los sami de Inari, asentados en el norte de Finlandia, vieron disminuir el número de hablantes por políticas de asimilación cultural, desplazamientos forzados y la falta de educación en su lengua materna. En los años noventa, sólo quedaban cuatro niños que hablaban inari sámi; hoy, esa realidad ha comenzado a cambiar.
Impulsado por proyectos como los nidos lingüísticos, la formación de adultos y la producción de contenido en medios de comunicación, el idioma ha recuperado espacio entre generaciones jóvenes y también en plataformas tecnológicas. La asociación Anarâškielâ servi, creada por miembros de la propia comunidad, ha sido clave para fomentar el aprendizaje y uso del idioma, con iniciativas como un periódico diario, herramientas digitales y un creciente número de publicaciones traducidas. Con cerca de 500 hablantes actuales, el inari sámi ya no se percibe como una lengua en extinción, sino como un símbolo de resistencia y futuro para esta comunidad indígena.

