Por Félix Villalobos
El centro de detención “Alligator Alcatraz”, ubicado en los humedales de los Everglades, Florida, acogió a los primeros migrantes como parte del plan de deportaciones masivas del Gobierno de Estados Unidos, según confirmó el fiscal general de Florida, James Uthmeier, en la red social X. La instalación, construida en un aeropuerto abandonado en apenas ocho días, desató protestas de más de 60 organizaciones civiles que denuncian condiciones inhumanas, falta de acceso a abogados y el impacto ecológico en un área de alto valor ambiental, hogar de caimanes y pitones.

Organizaciones como Friends of the Everglades y el Centro para la Diversidad Biológica presentaron una demanda para frenar el proyecto, argumentando que no se realizó una evaluación ambiental, como exige la Ley de Política Ambiental Nacional. La ubicación del centro, propensa a inundaciones durante la temporada de huracanes —que según la NOAA espera hasta 10 huracanes y 19 tormentas este año—, generó preocupaciones tras registrarse charcos en las carpas tras una tormenta reciente. Los activistas también cuestionan si los migrantes, con una capacidad máxima de tres mil detenidos, recibirán un trato supervisado por terceros o podrán contactar a sus familias.
El presidente Donald Trump y el gobernador Ron DeSantis visitaron el centro durante su inauguración, donde Trump bromeó sobre los caimanes como un disuasivo para fugas. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y Uthmeier promocionaron mercancía con el logo del centro, incluyendo camisetas y tazas, lo que intensificó las críticas de activistas como Eunice Rendón, quien señaló que estas acciones estigmatizan a los migrantes y buscan infundir miedo en lugar de resolver problemas migratorios.

