Israel lanzó un bombardeo contra el campamento de refugiados de Al-Fakhura, en el norte de la Franja de Gaza, donde murieron tres palestinos y varios resultaron heridos. Fuentes médicas confirmaron las víctimas en el sitio, que alberga a miles de desplazados por el conflicto. El ataque ocurrió en medio de un alto al fuego acordado la semana pasada entre Israel y Hamás, mediado por Estados Unidos.
Autoridades palestinas calificaron el incidente como una violación flagrante del cese al fuego, que exige la suspensión de hostilidades para facilitar intercambios de rehenes y prisioneros. El Ministerio de Salud en Gaza reportó que los fallecidos incluyen civiles sin vínculos armados, y equipos de rescate luchan por acceder al área. Organismos como la ONU expresaron preocupación por el riesgo de escalada en la zona.
El ejército israelí justificó la acción como respuesta a presuntas actividades de militantes en el campamento, aunque no presentó evidencias inmediatas. Este suceso se suma a tensiones previas en el alto al fuego, que ya enfrenta desafíos por retrasos en liberaciones. La comunidad internacional, desde Qatar hasta la Unión Europea, llamó a ambas partes a honrar el acuerdo para evitar más bajas civiles.

