La ciudad siria, cuna de la comunidad drusa, resuena con español caribeño y arepas, pero la violencia reciente, con 594 muertos según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, marcó la intervención militar del gobierno interino de Ahmed al Sharaa. Israel bombardeó posiciones sirias en Damasco, alegando proteger a los drusos tras una masacre en un hospital. La comunidad sirio-venezolana enfrenta un futuro incierto en esta región.
La migración drusa a Venezuela comenzó a fines del siglo XIX, cuando sirios, registrados como “turcos” bajo el Imperio Otomano, buscaron mejores horizontes en Caracas, Maracay y Maracaibo. Actualmente, entre 500 mil y 600 mil drusos viven en Venezuela, según la Federación de Entidades Árabes de Venezuela (FEARAB). En Sweida, carteles en español y platos como hallacas reflejan esta conexión transcontinental. En 2009, Hugo Chávez visitó la ciudad, inauguró una calle Venezuela y fortaleció lazos con el derrocado Bashar al Assad.
La tensión en Sweida escaló tras el derrocamiento de Assad en diciembre de 2024, cuando milicias drusas chocaron con fuerzas gubernamentales. El líder espiritual druso, Hikmat al Hijri, nacido en Venezuela, rechazó al gobierno interino, acusándolo de “extremista”. La comunidad sirio-venezolana, con doble nacionalidad, teme una nueva ola migratoria si la crisis humanitaria se agrava. La presencia de Avenida Bolívar y la fusión cultural resisten, pero la violencia amenaza esta identidad única.
