Por: Aylin Paredes
El gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, eliminó el 2 de mayo la exención “de minimis”, que permitía la entrada de paquetes de hasta 800 dólares provenientes de China y Hong Kong sin pago de aranceles. Esta medida, efectiva desde las 00:01 horas (04:01 GMT), impacta directamente a gigantes del comercio electrónico como Temu, Shein y AliExpress, que se beneficiaban de inspecciones laxas y costos reducidos. La decisión, según la Casa Blanca, busca frenar el flujo de opioides sintéticos y fortalecer la seguridad comercial, pero genera preocupación por sus efectos en los consumidores y la industria global.
A partir de ahora, los envíos postales de hasta 800 dólares enfrentan un arancel del 30 por ciento o una tarifa fija de 25 dólares, que aumentará a 50 dólares desde junio. Otros medios de transporte también estarán sujetos a aranceles plenos. Según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, en 2024 se procesaron más de mil 300 millones de envíos “de minimis”, un crecimiento exponencial desde los 139 millones de 2015. Este auge, impulsado por el comercio electrónico, llevó a cuestionar una exención originalmente diseñada para souvenirs de turistas, no para grandes volúmenes comerciales.
En respuesta, Temu anunció una transición hacia vendedores locales en EU, abandonando los envíos directos desde China para mitigar el impacto de los aranceles. Shein, por su parte, incrementó sus precios hasta un 377 por ciento en categorías como belleza y hogar, según Bloomberg. Estas estrategias buscan mantener la competitividad, pero expertos como José Ignacio Martínez, de la UNAM, advierten que los consumidores estadounidenses enfrentarán mayores costos. La Federación de la Industria Ligera de China criticó la medida, argumentando que afecta el comercio bilateral y los intereses de los compradores.
El fin de la exención “de minimis” no solo reconfigura el comercio electrónico, sino que podría reducir hasta un 75 por ciento el volumen de carga aérea desde Asia, según el Grupo de Comercio y Transporte. Mientras las empresas chinas se adaptan, el impacto en los precios y la dinámica comercial seguirá bajo escrutinio.
