Una escalada en la guerra arancelaria desatada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la decisión de la OPEP+ de incrementar su producción provocaron una caída drástica en los precios del petróleo, que alcanzaron su nivel más bajo en siete meses. El crudo West Texas Intermediate (WTI) se cotizó por debajo de los 60 dólares por barril, con una baja del 6.6 por ciento en una sola sesión, la mayor desde 2023, mientras que el Brent registró pérdidas similares, según datos de mercados internacionales.
La imposición de aranceles del 25 por ciento a importaciones de diversos países, anunciada por Trump el 2 de abril, generó temores de una recesión global que reduciría la demanda de crudo. China respondió con aranceles del 84 por ciento a productos estadounidenses, intensificando las tensiones comerciales. A esto se sumó la decisión de la OPEP+, liderada por Arabia Saudí y Rusia, de aumentar su producción en 411 mil barriles diarios, lo que elevó la oferta en un contexto de menor consumo.
El impacto se sintió en economías dependientes del petróleo. En Rusia, la gobernadora del Banco Central, Elvira Nabiullina, advirtió que la caída de precios amenaza los ingresos por exportaciones energéticas, que cayeron 17 por ciento en marzo. Arabia Saudí enfrenta riesgos para su plan Vision 2030, ya que necesita precios superiores a 90 dólares por barril para financiar proyectos como NEOM, según el Fondo Monetario Internacional. En América Latina, países como Ecuador y Venezuela sufren presiones. En Ecuador, el precio del crudo, que promedió 63 dólares por barril en abril, cayó 5 dólares respecto a marzo, lo que complica el pago de deuda externa, de acuerdo con el economista Alejandro Arreaza. En Venezuela, la revocación de la licencia de Chevron y posibles aranceles del 25 por ciento a compradores de su petróleo agravan la crisis cambiaria, con una devaluación proyectada del 40 por ciento.
Analistas como Ole Hansen, de Saxo Bank, describieron la situación como una “tormenta perfecta” por la combinación de menor demanda y mayor oferta. Aunque Trump anunció una prórroga de 90 días para aplicar aranceles a socios comerciales, exceptuando a China, los mercados permanecen volátiles. Inventarios de crudo en Estados Unidos crecieron en 6.2 millones de barriles la semana pasada, superando expectativas de una reducción, lo que añadió presión bajista a los precios.
Pese a intentos de la Casa Blanca por calmar a los inversionistas, con declaraciones de la portavoz Karoline Leavitt asegurando que Trump fortalecerá la economía, los mercados globales registraron caídas. Wall Street vio retrocesos de hasta 4 por ciento en el Nasdaq, mientras bolsas en Europa y Asia también cerraron en terreno negativo. La incertidumbre persiste ante la falta de claridad sobre el rumbo de las políticas comerciales y energéticas.

