La UEFA dividió sus 16 equipos en cuatro rutas con semifinales a partido único el 26 de marzo y finales el 31 del mismo mes, donde Italia enfrenta a Irlanda del Norte en la Ruta A, Polonia choca con Albania en la Ruta B, Turquía mide fuerzas ante Rumania en la Ruta C, y Dinamarca rivaliza con Macedonia del Norte en la Ruta D, mientras otros duelos incluyen Ucrania-Suecia, Eslovaquia-Kosovo, República Checa-Irlanda y Gales-Bosnia-Herzegovina, con los cabezas de serie locales en semis. En paralelo, el repechaje intercontinental enfrenta a Bolivia contra Surinam en una semifinal, cuyo ganador disputa la final ante Irak, al tiempo que Jamaica se mide a Nueva Caledonia, con el vencedor desafiando a República Democrática del Congo por el boleto restante.
Este formato completa las 48 plazas del torneo en Norteamérica, con los cuatro ganadores europeos y dos intercontinentales sumándose a los 42 clasificados directos. Los duelos europeos destacan por rivales como la campeona Italia en riesgo ante Irlanda del Norte, en tanto Polonia, Turquía y Dinamarca parten como favoritos en sus llaves, aunque con finales que definen localía por sorteo adicional. Por su parte, el intercontinental se juega en Guadalajara y Monterrey, con Irak y Congo preclasificados a finales gracias a su ranking FIFA superior.
Los ganadores de cada ruta europea aseguran su presencia en el Mundial, al igual que los triunfadores de las dos finales intercontinentales, que cierran el cuadro definitivo antes del sorteo de grupos en diciembre. Este sorteo resuelve las incertidumbres de las eliminatorias, donde segundos lugares y desempeños en Nations League otorgan segundas oportunidades, mientras confederaciones menores buscan históricos boletos ante potencias como Bolivia o Jamaica.
