El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, defendió este domingo una nueva ofensiva militar en una de las áreas más pobladas de la Franja de Gaza, argumentando que Israel no tiene otra opción para derrotar a Hamás. En una conferencia con medios extranjeros, señaló que el objetivo no es ocupar Gaza, sino desmilitarizarla y establecer una administración civil no israelí, con el ejército israelí manteniendo control absoluto de la seguridad. Netanyahu atribuyó a Hamás la responsabilidad por la muerte de civiles, la destrucción y la escasez de ayuda humanitaria, al tiempo que rechazó lo que calificó como una «campaña global de mentiras» contra Israel.
La operación, aprobada por el gobierno israelí el viernes, ha generado críticas internacionales. El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, exigió a Israel detener inmediatamente la ofensiva, calificándola como un intento de «conquista militar completa» que violaría el derecho internacional y provocaría desplazamientos masivos de los 800 mil palestinos en la ciudad de Gaza, muchos ya desplazados de otras zonas. La Autoridad Palestina denunció la acción como un «crimen absoluto» y una continuación de políticas de genocidio, asesinatos sistemáticos y hambruna.
Netanyahu reconoció la existencia de hambre en Gaza, pero negó que haya hambruna, y afirmó que Israel busca incrementar los puntos de distribución de ayuda humanitaria. Además, anunció que permitirá el ingreso de más periodistas extranjeros a Gaza, un cambio significativo tras 22 meses de restricciones. Mientras tanto, la Autoridad Palestina ha iniciado contactos con organismos internacionales, como el Consejo de Seguridad de la ONU, para exigir medidas que frenen la ofensiva. En paralelo, Israel envió una delegación a Qatar para negociar un posible alto al fuego, en medio de una crisis humanitaria que ha dejado más de 60 mil muertos, según el Ministerio de Salud de Gaza.
