La Organización de las Naciones Unidas (ONU), liderada por el secretario general António Guterres, proclamó el 22 de julio de 2025 el fin de la era de los combustibles fósiles, calificándola como un modelo en declive y agotado, y anunció el inicio de una «nueva era energética» centrada en las energías renovables. En la presentación del informe del Equipo de Acción por el Clima, Guterres afirmó que el mundo superó el punto de no retorno hacia fuentes limpias, con casi toda la nueva capacidad energética instalada en 2024 correspondiendo a renovables, igualando la capacidad fósil global. El líder destacó seis oportunidades clave, como adaptar planes climáticos nacionales y construir sistemas energéticos modernos, para acelerar esta transición.
Guterres subrayó que la transición energética debe ser justa, beneficiando a comunidades y trabajadores, y enfatizó que los combustibles fósiles enfrentan un inevitable declive económico y ambiental. La Corte Internacional de Justicia (CIJ), en una opinión consultiva del 23 de julio de 2025, respaldó esta postura al adoptar una posición firme contra los combustibles fósiles, sorprendiendo a expertos en derecho ambiental por su contundencia. El informe de la ONU también señaló que las renovables ofrecen oportunidades económicas, como la creación de empleos—tres veces más que el sector fósil según la Agencia Internacional de Energía—y una mayor resiliencia energética mediante la diversificación de fuentes.
A pesar de los avances, persisten desafíos como la resistencia de grupos de presión fósiles y la necesidad de financiamiento para países en desarrollo, que requieren unos 4 billones de dólares anuales hasta 2030 para alcanzar cero emisiones netas en 2050. La COP28, celebrada en 2023, ya había establecido metas ambiciosas, como triplicar la capacidad renovable y duplicar la eficiencia energética para 2030, compromisos que la ONU refuerza para garantizar una transición equitativa. La declaración de Guterres marca un hito en la acción climática global, instando a los gobiernos a priorizar políticas que consoliden este cambio hacia un futuro sostenible.
