Estados Unidos, Donald Trump, de mostrar posturas contradictorias en torno a las negociaciones sobre su programa nuclear, calificándolas como parte de un “juego psicológico y mediático”. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, señaló que las declaraciones de Washington, que oscilan entre promesas de diálogo y nuevas sanciones, generan desconfianza en Teherán.
Además, negó que existan planes para retomar contactos bilaterales, desmintiendo afirmaciones de Trump sobre posibles conversaciones esta semana. Baqaei recordó que, previo a la ofensiva israelí del 13 de junio contra Irán —que culminó en un alto el fuego el 24 de junio—, ambos países avanzaban en un proceso diplomático. Sin embargo, acusó a Israel, con el supuesto respaldo de EE.UU., de interrumpir este diálogo con ataques a instalaciones nucleares en Fordo, Isfahán y Natanz el 22 de junio. “Cada vez que se menciona la paz, se anuncian nuevas sanciones”, afirmó, destacando la respuesta iraní que forzó a Israel a reconsiderar su estrategia.
Por otro lado, Irán suspendió su cooperación con el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), criticando su “silencio” ante los ataques y la resolución de condena emitida contra Teherán antes de la ofensiva israelí. Baqaei exigió al director general del OIEA, Rafael Grossi, actuar con imparcialidad y no ceder a presiones de países como Francia, Reino Unido y Alemania. Advirtió que los bombardeos representan un riesgo ambiental y humano, y que la seguridad de los inspectores del OIEA no está garantizada bajo las actuales circunstancias.
En este contexto, Irán cuestionó la credibilidad del OIEA y de EE.UU., acusándolos de doble rasero y de justificar las agresiones con resoluciones sesgadas. Teherán mantiene su postura firme, priorizando la defensa de su soberanía y la protección de su programa nuclear frente a lo que considera una política de hostilidad.
