Mientras el fútbol mexicano se prepara para una nueva temporada, en Oaxaca un inmueble deportivo cumple un aniversario que ha pasado prácticamente desapercibido. El Estadio Tecnológico de Oaxaca, considerado el más grande del estado, llegó a sus primeros diez años de existencia sin haber logrado el objetivo para el que muchos aficionados lo imaginaron: albergar fútbol de Primera División.
Inaugurado el 27 de marzo de 2016 dentro de las instalaciones del Instituto Tecnológico de Oaxaca, el recinto fue concebido como un espacio moderno para el deporte local y como una posible plataforma para impulsar el crecimiento del fútbol profesional en la entidad. Con capacidad para más de 16 mil espectadores, se convirtió rápidamente en el estadio con mayor aforo de Oaxaca.
Durante esta década, el inmueble ha sido sede de encuentros de Liga de Expansión, eventos deportivos universitarios, partidos amistosos y diversas actividades masivas. Sin embargo, la posibilidad de contar con un equipo estable en la máxima categoría del balompié nacional continúa siendo una meta lejana.
La historia del fútbol profesional en Oaxaca ha estado marcada por proyectos que no lograron consolidarse. Equipos como Alebrijes de Oaxaca despertaron la ilusión de miles de aficionados, especialmente tras obtener importantes resultados deportivos, pero las limitaciones económicas, administrativas y de infraestructura frenaron la posibilidad de competir en el máximo circuito.
A pesar de que el Estadio Tecnológico representa uno de los espacios deportivos más importantes del sur del país, especialistas y aficionados coinciden en que la llegada de la Primera División requiere mucho más que un inmueble moderno. Se necesitan inversiones millonarias, estabilidad financiera, una afición consolidada y el cumplimiento de estrictos requisitos establecidos por la Federación Mexicana de Fútbol.
Diez años después de su apertura, el estadio continúa siendo un símbolo de las aspiraciones deportivas de Oaxaca. Sus gradas han sido testigo de triunfos, derrotas y momentos memorables, pero también de una espera que parece no tener fecha de conclusión.
Mientras otras ciudades han logrado consolidar proyectos en el máximo nivel, Oaxaca sigue observando desde la distancia. El Estadio Tecnológico cumple una década de vida y, con ello, también diez años de un sueño que aún permanece pendiente: escuchar el silbatazo inicial de un partido oficial de Primera División en territorio oaxaqueño.

