La implementación de un precio máximo de 28 pesos para el diésel llegó de manera tardía a la Zona Metropolitana de Oaxaca (ZMO), donde el sector transportista denunció que el costo real en las estaciones de servicio ya superó dicho límite. Según datos de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y reportes directos en estaciones, el combustible se comercializó este 22 de abril con un promedio estatal de 28.49 pesos; sin embargo, en regiones como la Sierra Juárez y la Mixteca, el precio por litro alcanzó los 30.35 pesos. Esta disparidad evidenció una falta de cumplimiento en los anuncios oficiales, lo que generó incertidumbre entre los concesionarios que dependen de este insumo para su operación diaria.
En consecuencia, los transportistas locales señalaron que el encarecimiento constante del diésel, el cual históricamente se posicionaba como una alternativa económica frente a la gasolina, derivó en un ajuste inevitable en las tarifas de pasaje y servicios especiales. Gerardo García, operador del sector turístico, destacó que el mantenimiento de las unidades y la adquisición de refacciones también registraron alzas, complicando la competitividad frente a líneas de transporte de primera clase. A pesar de los esfuerzos por mantener precios accesibles para el usuario, el gremio subrayó que la prioridad sigue siendo la seguridad mecánica, lo que obliga a trasladar parte de los costos operativos al consumidor final ante una regulación que calificaron como insuficiente.
Finalmente, el monitoreo en diversas localidades de Oaxaca mostró una realidad fragmentada donde el tope de precios parece inexistente. Mientras que en algunas estaciones de los Valles Centrales el costo rozó los 29 pesos, en municipios como Nejapa de Madero, San Pedro Apóstol y Putla Villa de Guerrero, el litro ya se vende por encima de la barrera de los 30 pesos. Ante este escenario, el sector manifestó que las promesas de estabilidad en los combustibles se han quedado cortas, pues la fluctuación del mercado y la falta de vigilancia efectiva en las estaciones han consolidado una escalada de precios que afecta directamente la economía regional y la movilidad de las y los oaxaqueños.

