La capital de Oaxaca y municipios conurbados vivieron una jornada de incertidumbre tras la aparición de mensajes intimidantes en diversas instituciones de nivel medio superior. En un periodo de 72 horas, planteles como el CBTis 26, la Preparatoria número 2 y el COBAO de Pueblo Nuevo registraron pintas y escritos en áreas comunes que advertían sobre presuntos ataques armados. Esta situación desencadenó un ambiente de temor generalizado entre el alumnado y los padres de familia, quienes optaron por el ausentismo escolar como medida de protección, mientras que algunas directivas decidieron suspender las actividades académicas para evaluar los riesgos.
A pesar de que las autoridades escolares implementaron revisiones de mochilas y reforzaron la vigilancia, la comunidad estudiantil manifestó su inconformidad ante lo que consideraron una respuesta inicial insuficiente por parte de los directivos. El nerviosismo se acentuó debido al contexto de violencia nacional, específicamente por incidentes recientes en otros estados, lo que impidió que las amenazas fueran desestimadas de inmediato como simples bromas. En respuesta, el Gabinete de Seguridad y la Fiscalía estatal intervinieron para realizar inspecciones exhaustivas, concluyendo que no existían indicios de peligro real y calificando los eventos como falsas alarmas derivadas de un fenómeno de imitación.
Para restablecer el orden, las fuerzas de seguridad mantuvieron un despliegue coordinado con las autoridades educativas, enfatizando que la vigilancia continuaría de forma preventiva. Asimismo, el gobierno estatal hizo un llamado enérgico a los tutores para supervisar las pertenencias y actividades digitales de los menores, subrayando las repercusiones legales que conlleva la difusión de rumores falsos. Mientras las clases retomaron su curso paulatinamente, la exigencia de la comunidad persiste en torno a la necesidad de mantener canales de comunicación transparentes y una presencia policial constante que garantice un entorno seguro para los jóvenes oaxaqueños.
