Por Óscar García
El estado de Oaxaca puso en marcha un programa integral enfocado en la prevención de adicciones y el fortalecimiento de la salud mental en la comunidad educativa, ante el incremento en el consumo de alcohol y otras sustancias entre niñas, niños y adolescentes.
La titular de la Secretaría Ejecutiva del Sistema Local de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (SE-Sipinna), Alma Daysi Bautista, informó que esta estrategia busca atender de raíz las causas que generan conductas antisociales o delictivas, priorizando la permanencia de los estudiantes en las escuelas y su desarrollo integral.
Explicó que el programa, conocido como “Construyendo”, se centra en la prevención, detección y atención temprana de casos de consumo de sustancias, así como en problemáticas asociadas como el acoso escolar, autolesiones y trastornos emocionales. En estos casos, se realiza una canalización inmediata a centros comunitarios de salud mental, donde se brinda atención psicológica y médica gratuita, además de seguimiento especializado.
La funcionaria detalló que también se trabaja en el fortalecimiento del entorno familiar mediante talleres de crianza positiva dirigidos a madres, padres y cuidadores, con el objetivo de generar espacios seguros y protectores para la niñez.
Asimismo, se capacita a docentes para que puedan identificar señales de riesgo y realizar canalizaciones adecuadas a instancias de atención, como centros de salud o de integración juvenil, donde se ofrecen servicios gratuitos o con cuotas simbólicas.
Como parte de las acciones, se desarrollan foros y actividades en escuelas para fomentar la conciencia sobre la salud mental. En nivel primaria, se abordan temas como el manejo de emociones y el autocuidado, mientras que con adolescentes se profundiza en los riesgos del consumo de sustancias.
De acuerdo con SE-Sipinna, el problema se ha detectado en al menos 130 municipios, principalmente en comunidades indígenas. Las autoridades alertaron que el consumo de alcohol puede iniciar desde los 7 u 8 años, mientras que el uso de drogas comienza en promedio a los 13 años.
Ante este panorama, se han definido zonas de atención prioritaria, donde se intensifican las acciones preventivas y de acompañamiento para reducir los factores de riesgo y proteger el bienestar de la niñez y juventud oaxaqueña.
