Durante el periodo de enero a julio de 2025, el estado de Oaxaca se posicionó en el décimo lugar a nivel nacional por el número de mujeres embarazadas que viven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). De acuerdo con los registros oficiales, el sector salud brindó acompañamiento especializado a 20 mujeres gestantes con el objetivo primordial de prevenir la transmisión del virus hacia sus hijos durante las etapas críticas del embarazo, el parto y el periodo de lactancia. Esta cifra sitúa a la entidad por debajo de estados como el Estado de México, Veracruz y Tabasco, los cuales encabezan la lista con las incidencias más altas en el país, mientras que estados como Colima y Zacatecas reportaron los indicadores más bajos.
En cuanto al estatus de los casos atendidos en territorio oaxaqueño hasta el cierre de julio, las autoridades sanitarias informaron que ocho de estos embarazos concluyeron satisfactoriamente bajo protocolos médicos, mientras que 12 procesos permanecieron en etapa de evolución y monitoreo constante. Al respecto, la Secretaría de Salud federal subrayó la importancia de las intervenciones preventivas, especialmente en lo que respecta a la alimentación del recién nacido. Si bien la Organización Mundial de la Salud promueve la lactancia materna de forma general, en el contexto específico de madres con un diagnóstico positivo de VIH, esta práctica se encuentra contraindicada para evitar riesgos de contagio por vía post-natal.
Por consiguiente, la estrategia de prevención se ha centrado en el tamizaje preventivo durante el primer y tercer trimestre de gestación; sin embargo, las autoridades advirtieron sobre la existencia de brechas de riesgo en mujeres que adquieren la infección de manera posterior a sus pruebas iniciales. Bajo este panorama, la eliminación de la transmisión vertical se mantiene como un compromiso prioritario dentro de la agenda de salud global, cuya meta final es poner fin a la epidemia del Sida como una amenaza para la salud pública de cara al año 2030, mediante el fortalecimiento de la supervisión clínica y el acceso oportuno a tratamientos antirretrovirales para el binomio madre-hijo.

