Una niña tsotsil de 13 años permanece en estado grave, aunque estable, tras dar a luz de manera prematura el 2 de enero de 2026 en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. La menor ingresó al Hospital de la Mujer con 34 semanas de gestación y complicaciones respiratorias, por lo que se le practicó una cesárea de emergencia. Posteriormente, la trasladaron al Hospital de las Culturas, donde presenta lesiones severas en vejiga, uretra y otros tejidos internos debido a la inmadurez de su cuerpo, además de un cuadro de sarampión. El bebé también se encuentra bajo vigilancia médica en condición grave, pero estable.
La Fiscalía General del Estado abrió una carpeta de investigación a través de la Fiscalía de Justicia Indígena. Un joven de 17 años llevó a la menor al hospital y se identificó como su esposo; ambos cohabitan con el consentimiento de sus familias, según la información oficial. El joven abandonó el nosocomio tras entregar a la niña. Las autoridades buscan esclarecer las circunstancias del embarazo y determinar si existe delito de pederastia o violación de la legislación que prohíbe uniones forzadas y matrimonio infantil.
El caso reavivó el debate sobre la penalización de uniones forzadas en Chiapas. Organizaciones civiles y la Fiscalía impulsan reformas legislativas para sancionar penalmente la cohabitación forzada de menores, incluso cuando se ampare en usos y costumbres indígenas. Chiapas registra los índices más altos del país de embarazos en niñas y adolescentes, y las autoridades enfatizan que ninguna práctica cultural justifica la vulneración de los derechos de las menores.

