En el estado de Oaxaca, las mujeres se erigen como el sustento principal de miles de hogares, asumiendo roles múltiples en medio de desafíos económicos y familiares. Según el Censo 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), existen 345 mil 641 hogares encabezados por mujeres, lo que representa entre el 30 y 40 por ciento del total de viviendas en la entidad. Esta cifra se complementa con el registro de 977 mil 275 mujeres de 12 años o más que tienen hijos, evidenciando una tendencia al alza en las jefaturas femeninas, especialmente en regiones como la capital, el Istmo y la Costa. En fechas emblemáticas como el Día de Reyes, este esfuerzo se acentúa, ya que muchas de ellas deben equilibrar jornadas laborales extenuantes con el mantenimiento de tradiciones familiares, como la entrega de regalos, para preservar la ilusión infantil pese a la precariedad.
Por ejemplo, en la capital oaxaqueña, 30 mil 020 hogares están liderados por mujeres, equivalentes al 40.28 por ciento del total, donde enfrentan trabajos mal remunerados y la necesidad de estirar ingresos limitados. Historias como la de Cinthia Martínez ilustran esta realidad: su madre, ante la ausencia paterna, trabajó turnos dobles y decidió mudarse de su pueblo a la ciudad para ofrecer mejores oportunidades a ella y sus hermanas, asegurando que nunca faltara un obsequio en Día de Reyes. De manera similar, Azucena Hernández, tras un divorcio motivado por infidelidad, asumió sola la responsabilidad de sus dos hijos, gestionando compras y celebraciones sin apoyo económico ni emocional del exesposo.
Además, cuando la ausencia de los padres se combina con salarios mínimos insuficientes, las abuelas emergen como aliadas esenciales en este tejido familiar. Doña Carmelita García, por instancia, apoya a sus hijas solteras en la crianza de sus nietas, contribuyendo a que eventos como el 6 de enero no pasen desapercibidos con al menos un presente. Estas dinámicas resaltan cómo, en Oaxaca, las mujeres no solo proveen sustento diario, sino que construyen resiliencia colectiva, transformando sacrificios en pilares de esperanza sin esperar intervenciones externas.

