Autoridades mexicanas enviaron a rastreo 25 mil 884 armas confiscadas a delincuentes en el año reciente, de las cuales la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos procesó 18 mil 249 casos. No obstante, en 36 por ciento de estos —equivalentes a 6 mil 572 unidades— resultó imposible identificar al comprador original, debido a números de serie alterados o borrados, armerías cerradas y documentación incompleta. Aunque esta cifra representa una mejora respecto al 49.8 por ciento registrado en 2019, persiste como limitante clave en el combate al tráfico ilícito.
Del total rastreado con éxito, 70.5 por ciento provino del mercado estadounidense, donde 13 mil 4 armas se fabricaron directamente y 5 mil 245 se importaron legalmente antes de ingresar de contrabando a México. Además, los traficantes introdujeron artefactos de mayor potencia, pues los rifles pasaron de representar 27 por ciento en 2019 a 37.5 por ciento en el periodo analizado, con 9 mil 696 unidades aseguradas, mientras las pistolas mantuvieron cerca de 50 por ciento. El sistema eTrace de la ATF constituye la única herramienta técnica disponible para México en esta labor.
Ante tales desafíos, ambos gobiernos anunciaron la “Misión Firewall: Iniciativa Unidos contra el Tráfico de Armas de Fuego”, que promete colaboración sin precedente para expandir eTrace y tecnología balística en todo el territorio mexicano, así como aumentar inspecciones e investigaciones bilaterales en la frontera. Con todo, las armas sin rastreo completo siguen favoreciendo las redes criminales que operan en el país.

