Tres mujeres mexicanas denunciaron explotación laboral en el Opus Dei. Teresita Avelar, Mercedes Teteltitla y Ofelia Almazán afirmaron que las reclutaron adolescentes con promesas de educación en hotelería, aunque terminaron como numerarias auxiliares en residencias de la institución. Ellas realizaron tareas de limpieza, cocina y mantenimiento desde las 6 de la mañana hasta las 10 de la noche, sin salario ni descanso semanal, y con aislamiento familiar y compromisos de castidad, pobreza y obediencia.
Las afectadas laboraron entre 15 y 30 años en centros como Montefalco en Morelos, Yalbi en Tlaxcala y diversos en Ciudad de México y Jalisco. Por ello, describieron condiciones de encierro y manipulación religiosa, similares a casos investigados en Argentina por trata de personas. Además, señalaron que nunca recibieron pago efectivo, pese a jornadas extenuantes.
El Opus Dei negó categóricamente las acusaciones de explotación y trata. La institución aseguró que las numerarias auxiliares reciben sueldo acorde al mercado, afiliación al IMSS desde años recientes y libertad en su vocación. Asimismo, indicó que no existe reclamación judicial en México por estos hechos.

