Por Óscar García
En la comunidad de Guadalupe, perteneciente al municipio de Chalcatongo de Hidalgo, en la región Mixteca de Oaxaca, se llevó a cabo una carrera muy especial que reunió a habitantes de todas las edades. Las protagonistas fueron un grupo de abuelitas que, con entusiasmo, determinación y el apoyo de sus vecinos, decidieron participar en una actividad que fortaleció el sentido comunitario y demostró que la voluntad no conoce límites.
Desde temprano, las participantes comenzaron a llegar al punto de partida con sus tradicionales mandiles, símbolo de su vida cotidiana y de la identidad mixteca. Con sonrisas y palabras de ánimo, recibieron el respaldo de la comunidad, que se congregó para acompañarlas durante el recorrido. Niñas, niños, jóvenes y adultos se unieron para alentarlas a llegar a la meta y celebrar este gesto de vitalidad y esfuerzo.
La iniciativa surgió como parte de las actividades comunitarias que buscan promover la convivencia y el bienestar entre los habitantes de Guadalupe. Para las abuelitas, participar representó una oportunidad para demostrar que la edad no es un impedimento cuando existe motivación, acompañamiento y un fuerte vínculo con la comunidad. “Con esfuerzo todo se puede”, expresó una de las participantes mientras se preparaba para la salida.
Durante la carrera, los vecinos caminaron junto a ellas, ofreciéndoles agua, palabras de apoyo y, sobre todo, cariño. En cada tramo del recorrido, las abuelitas mostraron su fortaleza y su deseo de llegar a la meta, animadas por aplausos y sonrisas que les recordaban que no estaban solas. Para muchos habitantes, este evento no solo fue un acto deportivo, sino también una celebración de la vida y del valor de las mujeres mayores en la comunidad.
Al concluir la carrera, los asistentes destacaron la importancia de reconocer el papel de las abuelitas como pilares fundamentales en la preservación de las tradiciones, la cohesión social y la transmisión de valores. Su participación dejó un mensaje claro: la unidad y la solidaridad pueden transformar cualquier actividad en una experiencia memorable.
La comunidad de Guadalupe celebró este evento como un ejemplo de cómo la participación de todas las generaciones fortalece el tejido social y reafirma la identidad de los pueblos de la Mixteca. Las abuelitas, con paso firme y corazón dispuesto, mostraron que siempre hay razones para seguir adelante.
