La Policía Boliviana capturó al expresidente Luis Arce en su domicilio de La Paz, donde agentes de la División Anticorrupción ejecutaron una orden fiscal por presuntos actos de corrupción. El arresto ocurrió en el barrio de Sopocachi, y tras la diligencia, trasladaron al implicado a celdas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen. La Fiscalía General, bajo el mando de Roger Mariaca, imputa delitos cometidos durante su gestión como ministro de Economía entre 2006 y 2019, bajo el gobierno de Evo Morales.
El caso remite al Fondo de Desarrollo de los Pueblos Indígenas Originarios Campesino (Fondioc), entidad que administraba el 5% del Impuesto Directo a los Hidrocarburos para proyectos rurales, pero que generó un perjuicio estatal superior a 51 millones de dólares. Arce autorizó transferencias irregulares a cuentas personales de dirigentes campesinos, como la exdiputada Lidia Patty, quien recibió cerca de 100.000 dólares para un cultivo de tomates inexistente. Auditorías posteriores revelaron desvíos sistemáticos, con más de 460 millones de dólares en fondos entre 2006 y 2014, lo que posiciona este escándalo como uno de los mayores en la historia reciente de Bolivia.
Autoridades del nuevo gobierno, encabezado por Rodrigo Paz desde noviembre, celebraron la detención como avance en la campaña anticorrupción, mientras Arce optó por el silencio constitucional en su declaración inicial. El vicepresidente Edmand Lara enfatizó que «todos los que le han robado a esta patria van a devolver hasta el último centavo», y el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, detalló un daño preliminar de 360 millones de bolivianos. La exministra María Nela Prada denunció el procedimiento como un «secuestro» sin notificación previa, aunque el proceso avanza en vía ordinaria hacia una posible prisión preventiva en seis meses.

