Nicolás Maduro confirmó la conversación telefónica con Donald Trump, ocurrida hace diez días desde la Casa Blanca hacia el Palacio de Miraflores, y la describió como respetuosa y cordial, sin revelar temas específicos discutidos. La llamada, de menos de quince minutos según reportes de Reuters, se produjo en medio de una escalada militar estadounidense en el Caribe y acusaciones de Washington contra el supuesto Cártel de los Soles, liderado por el venezolano. Maduro enfatizó que el contacto inicializa un camino de respeto mutuo entre Estados, aunque ambos gobiernos carecen de relaciones diplomáticas formales desde 2019.
Trump admitió la existencia del diálogo en declaraciones a bordo del Air Force One, pero evitó detalles al afirmar que no salió bien ni mal, y solo mencionó que le dijo «un par de cosas» al mandatario venezolano. Fuentes de The New York Times indicaron que la charla exploró una potencial reunión en territorio estadounidense, con posible involucramiento del secretario de Estado Marco Rubio, aunque no se concretaron planes ni agendas futuras. Maduro, por su parte, reiteró disposición para un encuentro cara a cara, siempre que priorice la diplomacia sobre confrontaciones.
El intercambio telefónico surge tras informes de The Telegraph sobre demandas de Maduro, como amnistía amplia para su cúpula y fondos personales para un exilio seguro, las cuales Washington rechazó, intensificando sanciones y clausura de rutas aéreas hacia Venezuela. A pesar de las discrepancias, Maduro acoge el gesto como paso hacia la paz, con énfasis en la independencia y dignidad nacional, mientras Trump mantiene silencio sobre implicaciones para la política exterior. Analistas observan que esta comunicación podría modular las tensiones regionales, aunque persisten dudas sobre su viabilidad en el corto plazo.
