Familiares del exalcalde Carlos Manzo Rodríguez lideraron una marcha con más de 50 mil participantes en Uruapan, Michoacán, para exigir justicia por su asesinato a manos de presuntos cárteles. La manifestación, que incluyó cierres de comercios y escuelas, se extendió a Morelia y generó protestas en Palacio Nacional con consignas contra el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
La caravana recorrió las calles principales de Uruapan con participantes vestidos de blanco y jeans, portando un ataúd simbólico, sombreros de palma y sombrillas contra el sol. En una sola voz, los asistentes demandaron el fin de la violencia que azota la región aguacatera, donde Manzo había declarado guerra frontal a los grupos criminales. La abuela materna de la víctima, Raquel Ceja, de casi 90 años y en silla de ruedas, avanzó al frente junto a la madre, Angélica Diana Rodríguez, y expresó su dolor con palabras entrecortadas por la pérdida.
Quiroz, en su discurso inicial como alcaldesa, llamó a cobrarle cuentas a Morena en las elecciones de 2027 por la inseguridad imperante en el estado. Fuentes cercanas revelaron que la nueva autoridad recibió un mensaje intimidatorio de presuntos delincuentes, que advertían «terminar el trabajo» si no respetaba un supuesto acuerdo previo. Tales amenazas subrayan el contexto de extorsiones y control territorial que motivó el homicidio de Manzo, ligado según indicios al Cártel Jalisco Nueva Generación.
El gobierno federal anunció el Plan Michoacán para reforzar la seguridad con más fuerzas armadas, capacitación policial y combate a la extorsión, aunque críticos lo ven insuficiente ante el hartazgo social. Convocatorias en redes sociales impulsan una marcha nacional el 15 de noviembre bajo el lema «Tras tu asesinato, México despertó», con adhesiones desde Jalisco hasta la Ciudad de México. La movilización refuta versiones oficiales que la tachan de politiquería y amplifica el clamor por un Michoacán libre de crimen organizado.

