La celebración del Día de Muertos genera un impulso significativo en la economía local de Tehuantepec, en la región del Istmo, al llenar los mercados públicos de compradores que adquieren lo necesario para altares y visitas a panteones. Los pasillos del centro de la ciudad se inundan de colores y aromas de flores, mientras las personas buscan frutas, comida tradicional y objetos para sus ofrendas desde tempranas horas. Este movimiento beneficia a miles de comerciantes, desde pequeños vendedores hasta cadenas comerciales, en un periodo que atrae a familias enteras y visitantes.
De acuerdo con estimaciones, montar un altar sencillo implica un gasto mínimo de mil 200 pesos, cifra que aumenta con elementos artesanales o decoraciones adicionales. Abimael Olivera, dirigente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), señaló que este año se espera un buen desempeño para el sector comercial. Destacó que los más favorecidos incluyen a vendedoras de flores, dulcerías, fruterías y panaderías, entre otros.
Además, la derrama económica se extiende a prestadores de servicios turísticos, ya que muchos visitantes prolongan su estancia para disfrutar de playas locales y gastronomía típica tras cumplir con las tradiciones. Esta combinación de compras y turismo refuerza la actividad en la región durante la festividad.
